
29 de abril de 2010
Tema complicado

25 de abril de 2010
¡A Votar!

23 de abril de 2010
¡Feliz Cumpleaños, Jorge!

22 de abril de 2010
Boleros en clave de Jazz
19 de abril de 2010
18 de abril de 2010
17 de abril de 2010
La Tumba
16 de abril de 2010
Terremotos y volcanes ¡fin de mundo!

15 de abril de 2010
¿Miedo?

Frustración. Creo que es la palabra que mejor define lo que siento cuando leo las declaraciones de reconocidos politólogos y opinadores de oficio.
Una y otra vez dicen que Chávez tiene miedo, que de cara a las elecciones de X fecha (se aplica a cualquiera de las muchísimas que se han realizado en estos 11 años) ha decidido radicalizarse porque tiene miedo, porque se siente perdido, porque las encuestas se están volviendo en su contra, y así una retahíla de argumentaciones con las que, francamente, no puedo estar de acuerdo.
Durante once largos años he visto como éste hombre ha ido cumpliendo los objetivos que se propuso, aclarando sus ideas en el camino, perfeccionando sus métodos, capitalizando metidas de pata con habilidad pasmosa. Chávez está gozando como niñito comiendo helado porque está haciendo realidad su sueño de juventud.
El espectáculo del 13 de abril fue una calamidad. Ver a esos niños vestidos de guerrilleros con fusiles al hombro fue espeluznante, criminal, retando y humillando al país democrático al extremo. Y todavía oigo “es que tiene miedo”.
¿Quién tiene miedo?
Este personaje disfruta retando a todos, es su naturaleza, basta ver en sus ojos el ímpetu desbocado para darnos cuenta que el conflicto le da vida, le inyecta energía, él goza, ¡se llena de gozo! cuando reta a los colombianos, a los americanos, al “imperio”, a todo el que se interponga en su camino.
Yo definiría a Chávez como un político de destrucción, él es de los que sirve para ser opositor, no para gobernante, él es de aquellos reclamadores de oficio que, llegada la hora, son incapaces de gobernar, de construir nada, de levantar nada, por eso, la demagogia es su medio ideal y, como pez, nada ágilmente en esas aguas.
Muchos casos se han visto en la historia política del mundo, luchadores por la causa social en la oposición que, llegados al poder, en lugar de gobernar y buscar el consenso se quedan pegados en la crítica y la bulla, incapaces de construir nada, acabando en una frustración más para el pueblo que los eligió poniendo sus esperanzas en ellos.
Chávez no tiene miedo, quiere meter miedo, que es diferente. Él no responde a ninguna lógica más allá que la de destruir, arrasar, dividir para quedarse eternamente en el poder. Esa mecánica es la que lo motiva como ser humano y como gobernante.
Y si, después de tantos años ya, los profesionales y estudiosos del fenómenos político no terminan de entender eso, les recomiendo unos cursitos de psicología por fascículos.
A las pruebas me remito: once largos y ardientes veranos, un país arrasado y el control absoluto del poder.
¿Quién tiene miedo?
9 de abril de 2010
El Infierno Venezolano o una oficina pública

Sé que cuando muera voy a ir al infierno.
Quisiera, sin embargo, poder escoger a cuál infierno ir. Definitivamente, el infierno venezolano es el mejor de todos. No como el suizo o el alemán, que funcionan a la perfección. No. Quisiera ir a éste, el mío, ya que funciona de manera bastante conveniente. Porque cuando hay balde, no hay mierda, cuando hay mierda, no hay balde, y cuando hay balde y hay mierda, no hay quien te la eche.
De manera, que se hace bien llevadero.
8 de abril de 2010
Dadnos a vuestros hijos y formaremos sus almas

Todavía recuerdo aquella serie de televisión de finales de los años setenta donde la grabadora que le dictaba la misión a cumplir al detective se autodestruía y salía humito y todo.
Así mismo veo a la Iglesia Católica en estos últimos tiempos echando humo, con las tuercas flojas, derrumbándose poco a poco en una loca carrera de autodestrucción.
Los estrategas de la no muy santa institución calcularon mal, escogieron el camino equivocado y ahora la bomba les ha explotado en la cara.
Jamás puede el silencio y el encubrimiento de hechos atroces que han destrozado miles de vidas, pagar dividendos.
El horrible escándalo en que se ha visto envuelta la Iglesia por el abuso a menores y peor aún, el encubrimiento de estos hechos por parte de obispos y hasta del propio Vaticano, es imperdonable. Estos crímenes son castigados penalmente y constituye un agravante que el agresor sea un pariente del menor o que la víctima se encuentre a su cargo para educarle, cuidarle o protegerle.
¿Por qué callaron el horror por tantos años? ¿Por qué escogieron mirar al otro lado? ¿Pensaron que nunca se sabría? ¡Qué pifia tan grande!
Me escandaliza y me frustra que la defensa que hacen sea un argumento tan mezquino y débil mental como que el porcentaje de sacerdotes pederastas en una institución tan grande es mínimo, que para dos mil años de institución es poco, que comparado con los casos de abuso a nivel mundial es casi nada. ¿Qué clase de respuesta es esa? ¿cómo minimizar algo tan grave, tan atroz, con un argumento así? La única respuesta válida que queda ahora es admitir que se han equivocado, bajar la cabeza y emprender una enérgica y vigilante cruzada para que cosas así no vuelvan a suceder.
A los que somos católicos culturalmente, el catolicismo nos marca a fuego una serie de cosas de las que es imposible escapar, da lo mismo ser creyente o no, el código genético católico siempre estará allí y no se puede escapar a él. Me supongo que pasará lo mismo con todas las religiones, en lo personal, las desilusiones a través de los años se van amontonando y a estas alturas de mi vida ya no me interesa pertenecer a un club donde las normas y reglamentos son francamente dudosos. No necesito de los sacramentos para tener una vida espiritual plena, para sentir la gracia de estar viva, nadie tiene que recordarme mis responsabilidades para con mi familia y la sociedad, eso lo aprendí en mi casa y decidí con libertad practicarlas y trasmitirlas a mis hijos. La Iglesia Católica poco ha tenido que ver en esa labor, al contrario, su presencia dura e implacable siempre me hizo sentir señalada como la oveja negra del rebaño sólo porque mis padres cometieron el grave pecado de divorciarse y rehacer sus vidas con otra pareja, por ello, desde ya arden en vida, en la última paila del infierno.
Mientras tanto, todos miraban a otro lado cuando el crimen más horrendo contra una criatura indefensa se cometía.
Hay que joderse, de verdad.
7 de abril de 2010
Debo haberte conocido...

Debo haberte conocido hace mucho tiempo, en esa región de mi vida donde no penetran los recuerdos, en la niñez temprana o, quién sabe si antes del nacimiento, porque cuando te vi por vez primera ya me eras familiar. Familiar me resultó también el primer dulce dolor de tu presencia y tan bello que lo viví como si lo estuviera recordando…
Pero el ardor de mi interés en ti no cesa porque busca tu arcano, tu último secreto. Déjame mitigar mi fuego en el oculto frío de tus fantasmas, para que no me queme mientras logro encontrarte de verdad, enigmática diosa anterior al recuerdo.